Repetir y repetir algunas nociones sobre diseño participativo

Durante el tiempo que estuve en el Media Lab tuve pocas oportunidades de enseñar. Este año en Argentina me vengué, con muchas invitaciones a dar clases, seminarios y talleres. Un taller de diseño participativo lo dicté varias veces en diferentes lugares para diferentes grupos de gente (docentes, diseñadores de interacción, alumnos de grado y de posgrado). Está claro, y nunca dudé que dar clases y repetirlas era una manera de aprender sobre el tema. En esta entrada me propongo evaluar lo que aprendí de mis clases y el efecto de la repetición, qué saqué en limpio después de dar cuatro veces  casi el mismo contenido?

Los alumnos en Buenos Aires no están acostumbrados a que el material de la clase se pueda acceder online, con servicios como Scribd o Slideshare. Algunos acceden después de la clase, pero nadie hace comentarios en los foros. Supongo que si se quiere que hagan comentarios o enfatizar ese momento de “después de clase” usando esos servicios podría ser más explícita, o bien exigirlo como parte de las actividades del taller. Espontáneamente no sale.

Si los alumnos no tienen que producir un trabajo final, se pierden la oportunidad de tener un archivo con un resúmen de los métodos y un momento de reflexión sobre lo que se hizo en el taller. El resultado es más concreto lo que perminte que sea más fácil para ellos implementarlo después en otros contextos, clases, o trabajos. También me da la oportunidad de tener una devolución personalizada. Les pregunto como podría mejorar el seminario, entre otras cosas, y los aportes son ideas concretas y fáciles de implementar. Eso me ayudó mucho a irlo mejorando.

En el caso de la UADE, donde el seminario se dictó solo para alumnos, y hubo una sola docente (Marcela Frías) que presenció la mayoría de las clases, se pierde la posibilidad de que estos métodos se incorporen a la currícula como nuevas maneras de investigar y disparar un ejercicio de diseño. Sería importante que la universidad incentivara, no solo moralmente 😉 a los docentes a participar de estas capacitaciones.

Abrir canales de comunicación entre los alumnos y conmigo, como en el caso de centro CAO que empezamos una lista de mail, sirvió para poder estar en contacto sobre temas relacionados después de terminado el seminario. Varios alumnos lo usaron para comunicar eventos relacionados al tema del diseño participativo. A la vez se podría usar como foro de consulta y  para hacer un seguimiento si alguno utiliza estos enfoques en el futuro.

Usar el formato Pecha Kucha para las presentaciones finales me sigue pareciendo muy eficaz, porque no nos aburrimos de escuchar largas charlas y pueden practicar la rigurosidad en el tiempo de exposición. Aparte al ser diseñadores no les resulta dificilísimo eso de conceptualizar ideas a través de imágenes.

Creo que la versión más desarrollada fue la última, cuando lo dí en el diCom, la maestría en diseño comunicacional porque Enrique Longuinotti y Mora Chague me ayudaron a diagramarlo de tal manera de darle a los alumnos tiempo de implementar uno de los métodos planeados. Esta vez pudieron de verdad encontrarse y sorprenderse del usuario para el que estaban diseñando y  encontrar material para entender qué método del diseño participativo vale la pena en un momento determinado del proceso de diseño o de acuerdo a las características del proyecto. Agregarle al taller 3 clases más fue fundamental porque dio mucho más lugar a discusiones y a poder profundizar en algunos conceptos para que se aclaren. Una cosa que pudimos hacer esta vez es un análisis grupal del resultado de un taller con usuarios. En esta foto pueden ver el diagramas de afinidad que armaron.  Pero no fue solo eso, el grupo  (los dicomers) que participaba estaba muy motivado, le pusieron mucha garra y aprendimos un montón de los encuentros que tuvieron con usuarios.

Gracias CIMO (Center for International Mobility) que me dio una beca para venir a dar este taller a Buenos Aires!